Desde la fecha número uno que se veía, se analizaba y se especulaba con este partido. Libertad tenía antecedentes, tenía pergaminos y la experiencia que a Los Albos les faltaba como equipo en estos torneos.
Algunas voces se animaron a decir que este partido mostraría “para qué está el equipo en este torneo”, otros en cambio, quitándole relevancia, decían al ser consultados: “¿Libertad? Es un equipo más…”.
Lo cierto es que el consenso general indicaba que iba a ser un partido muy complicado, de no muy fácil resolución, y que más allá de lo dicho le daba a los Albos la oportunidad de colocarse, aunque sea provisoriamente, en lo más alto de la tabla de posiciones.
El técnico decidió, ya en lo previo, cambiar el sistema de juego con el cual el equipo jugaba: había pasado del clásico 2-3-1, a un poco ofensivo 3-2-1. Los encargados de llevar la teoría a la práctica en el primer tiempo fueron: Fernadito; atrás: Lobito, Mattu y el Gringo; al medio estaban: el Exe y Sanchito; y adelante, solo, “el profe” Agustín. En el banco de los relevos quedaron: “El pela”, “Chaca” y “el tanque” Maxi.
Con este planteo se cargaba la zona defensiva, anulando al rival, sin embargo, lo dejaba aislado y sin un toque limpio del balón al delantero Adamo.
Con pocos recursos por parte de ambos equipos, el partido era más emotivo por lo intenso que por el buen juego. Aún así y en una jugada totalmente desafortunada, en que comparten culpas el arquero albo y la defensa, Libertad abre el marcador.
Y del pobre, y casi mezquino, desempeño de ambos equipos en el primer tiempo no hay mucho más que contar: algunas llegadas esporádicas y con poco peligro fueron lo más destacable de los primeros 25 minutos.
Uno a cero abajo, y los esquemas y la táctica defensiva se caía de a pedazos, era necesario un cambio, por lo menos de actitud. No se jugaba tan mal y el contrario había demostrado que estaba lejos del “cuco” que se había idealizado el equipo. Se necesitaba un cambio, aire nuevo y un cambio en la mentalidad, estaba a la vista que si realmente se quería se podía, y valía la pena intentarlo.
Echando manos al banco de relevos, el técnico decidió hacer algunos cambios: Salían Lobito y el Gringo, y entraban el Chaca y el Pela. Pero, la cuestión no era tan solo de nombres, sino que también se volvía al esquema que a Los Albos mejor le sienta: aquel 2-3-1; con el Mattu incorporándose a la zona media.
Y allá fueron, ha demostrar que no son unos nenes que juegan a la pelota, que son un equipo de fútbol con ambición y hambre de triunfos.
Al tiempo de jugar, se realiza un cambio más: sale el Exe y entra el “tanque” Maxi. “Agustín por izquierda, Sanchito de 5 y vos andá de 9, y a meter eh”, fueron las únicas indicaciones del técnico para el delantero.
Estaba claro, con ese ímpetu no iba a hacerse esperar el gol albo, y finalmente llegó. Luego de una jugada ingeniada por la izquierda, un centro a “rastrón” y apareció el “Mattu” por derecha y, sorprendiendo al rival y casi dándole la razón al técnico, puso el empate provisorio.
¿Provisorio? Si, porque una vez más Los Albos cometen un descuido en la zona media, y un jugador rival patea hacia el arco desde claramente fuera del área grande, casi en mitad de cancha. “Patea hacia el arco” es una forma de decir, porque seguramente quiso, o más bien intentó, asistir a un compañero, y con la complicidad del arquero albiceleste, ese “pase” se transformó en el 2 a 1 a favor de Libertad.
Pero, y por suerte, la fortaleza del equipo no decayó, sino todo lo contrario, aumentó y esa ambición se fue convirtiendo en una obsesión. Se corrió y se metió, dejando todo en cada pelota.
Y solito llegó, casi inesperadamente. Sanchito agarró la esférica desde la zona derecha del ataque albo, y fue sacándose jugadores de encima: uno, y otro, y otro. “Patea, patea, Patea ahora”, eran los gritos desesperados desde afuera del campo, los cuales graficaban el grado de emoción que se vivía. Y al final Sanchito pateó… ¡Que golazo señores! Y con que euforia se gritó.
El 2 a 2 no era mal resultado, pero Los Albos querían más.
Entre la “corajeada” hecha y el pique en el festejo Sanchito se quedó sin aire, y con el poco que le quedaba pidió el cambio: y allá fue Lobito.
La vorágine del partido casi ni permitió un debido replanteamiento táctico: había que jugar, las cartas ya estaban sobre la mesa y no había tiempo.
Pelotazo del arquero albo a la zona izquierda, Maxi se lleva a pasear su marca, Agustín logra desmarcarse y toma la pelota, hace un breve amague y saca el latigazo, el arquero rival se ve sorprendido por la violencia de este y da rebote, aparece Lobito y sin dudar convierte el tan ansiado 3 a 2.
De ahí para adelante, los 4 minutos que faltaban, a cuidar el resultado: volvió Sanchito y salió Maxi, y a reforzar la zona media hasta que finalmente terminó.
Con los dientes apretados, Los Albos ganaron su partido, “el partido” para muchos. Que hay cosas para corregir, seguramente: los errores defensivos y en las marcas, las distracciones dentro del juego, y otras cosas; pero hay mucho más que rescatar y admirar. Por ejemplo, que este equipo, fuera de toda especulación, cuando entra a la cancha demuestra sin dudas de qué está hecho.
Vamos ALBOS!!!
Tabla de Puntaje de jugadores (fecha 6)
Fernando…..4 Le llegaron pocas veces y no mostró seguridad
El Gringo…..6 Muy bien cumpliendo su rol
Mattu……
9* Versátil, atrás y adelante. Hasta ahora, el mejor partido de él
Lobito...7 El gol levantó la calificación, en un juego en el que no se destacó
Pela…….7 Correcto en la defensa y en todas las salidas
Chaca……6 Peleó con mucha eficiencia cada pelota
Exe……..7 Apoyando en cada sector jugó muy bien
Sanchito…8 El golazo y su colaboración en el juego lo destacaron
Agustín….7 Luchó mucho arriba, le tocó la parte más difícil
Maxi……7 Entró, se hizo sentir arriba y las cosas cambiaron
*Aunque el Mattu se merece ser la figura, esa distinción se le otorga al EQUIPO que demostró que en las difíciles se agranda. Arbitraje: Bueno
Tabla de Posiciones
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